
El arrasador triunfo en los 800 metros de la surafricana Semenya, de 18 años, está a expensas de una prueba de sexo, debido a sus rasgos físicos.
Caster Semenya es oficialmente una mujer, si las pruebas de sexo que ha pedido la IAAF no dicen lo contrario dentro de unas semanas. Será entonces cuando concluya la polémica sobre la ambigua campeona del mundo de los 800 metros, Caster Semenya, una surafricana de sólo 18 años que, lo dice hasta su entrenador, parece un hombre: físico masculino, cara de muchacho, vello facial, ausencia de senos y un torso que deja atrás incluso el masculinizado modelo de María Mutola.
Semenya, sobre la pista, arrolló a sus rivales en una lucha desigual. Su 1’55″45 de ayer está a tres segundos del récord mundial de Kratochvilova (1’53″28), inamovible desde 1983, y supone una mejora personal de ¡ocho segundos! desde el pasado año. Ganó el oro con dos segundos y medio de ventaja sobre la anterior campeona, Janeth Jepkosgei (1’57″90), la mayor diferencia en una final de 800 de cualquier Mundial.
“No tenemos todavía los resultados de la evaluación de médicos especialistas y psicólogos. Una vez que los recibamos, se adoptará una decisión, pero eso llevará semanas”, declaró el portavoz de la IAAF, Nick Davies, sobre un proceso “complicado, porque hay en juego derechos humanos”. Los controles de sexo, introducidos por el COI en 1968, dejaron de ser obligatorios en Sydney 2000 y ahora sólo se practican en casos excepcionales.
Semanas atrás, al ver la progresión espectacular de una atleta aún junior y observar su físico, comenzaron las sospechas de la IAAF. Suráfrica no había hecho pruebas de verificación de sexo a Semenya, de la que se cuenta una anécdota: en una gasolinera, un empleado le indicó el camino de los servicios masculinos. “Soy una mujer. Acaso quiere que le muestre mi sexo?”, respondió ella. “Entendemos que la gente se haga preguntas porque ella parece un hombre”, dice su técnico, “pero hablad con sus compañeras de habitación. La han visto en la ducha y no tiene nada que ocultar”. Semenya no quiso hablar ayer.
Mayte,al límite
Hombre o mujer, la competencia femenina se le queda pequeña a Semenya, de eso no hay duda. “La felicito. Ha dado una lección, ahí están los tiempos”, dijo Mayte Martínez, ajena a la polémica. La vallisoletana lo pasó un poco mal, justa de fuerzas, y acabó séptima con su mejor marca del año (1’58″81). Era un pequeño milagro llegar a la final tal y como le había ido el año
via: elmundodeportivo.es
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